bronstein Ajedrez de torneo, de David Bronstein

David Bronstein

Estoy de acuerdo con los que dicen que uno de los mejores libros que se han escrito sobre algún torneo es “Ajedrez de torneo”, el libro de David Bronstein sobre el torneo de candidatos de Zúrich 1953. Claro está que se trata de uno de los torneos de candidatos más fuertes que se hayan jugado. Para que los lectores sepan quiénes jugaron y en qué posición quedaron, veamos la tabla final: 
1. Vasily Smislov
2. David Bronstein
3. Paul Keres
4. Samuel Reshevsky
5. Tigran Petrosian
6. Efim  Geller
7. Miguel Najdorf
8. Alexander Kotov
9. Marc Taimanov
10. Yuri Averbakh
11. Issac E. Boleslavski
12. Laslo Szabo
13. Svetozar Gligoric
14. Max Euwe
15. Gedeón Sthalberg

El torneo se jugó a doble vuelta. Con excepción de Euwe, Sthalberg, Reshevsky y Najdorf, los demás jugadores eran soviéticos. El ganador fue Smyslov, y con ello obtuvo el derecho a enfrentarse a Botvinnik por el título mundial. Este encuentro se pactó a doce partidas y terminó empatado, por lo cual Botvinnik retuvo el título, según las normas establecidas. Por lo demás, éste nunca ganó un match por el campeonato mundial. Todos los empató.

Existen dos libros sobre el torneo. El de Najdorf y el de Bronstein. No conozco el primero, aunque he escuchado comentarios muy elogiosos sobre él. 

En el caso de Bronstein, hay que decir que sus comentarios, además de amenos, acertados y didácticos, tienen la ventaja de no atiborrarnos con extensas variantes, que hacen difícil y aburridora, por no decir imposible, la lectura de cualquier libro. El mismo Bronstein nos cuenta en el prefacio a la primera edición cuáles fueron sus intenciones al escribir el libro. “Mientras trabajaba en mi primer libro, traté por todos los medios de situarme en el lugar del lector y de recordar mis emociones cuando abría cada libro de ajedrez que caía en mis manos, esperando encontrar en él ideas vivas, palabras inteligibles, formas de la belleza del arte ajedrecístico. Aprendí mucho de los libros y aún ahora recuerdo, agradecido, lo mejor de todos ellos”.

“Mi trabajo, durante la preparación del libro, partió de la premisa de que cada enfrentamiento era algo valioso, que constituía una obra de arte producida por la lucha creativa entre dos maestros de la misma categoría. El núcleo de una partida de ajedrez consiste en una batalla creativa de planes e ideas, cuya más alta manifestación tiene lugar en el medio juego. Un buen número de posiciones típicas que se suceden como resultado del enfrentamiento de planes son analizadas en el libro. Ciertos conceptos estratégicos, tales como la debilidad de las casillas negras, la ventaja de la pareja de alfiles, la fuerza relativa de las piezas, súper-protección y otros, son igualmente examinados, así como la influencia de elementos sicológicos como la intuición, los recursos o la voluntad de vencer”.

“Traté de no sobrecargar el libro con demasiadas variantes. Las variantes tienen interés si revelan la belleza de nuestro juego; son innecesarias si van más allá de lo que un ser humano es capaz de calcular; son nocivas si pueden ser sustituidas por el estudio o la explicación de aquellas posiciones en las que la intuición, la imaginación y el talento deciden el desenlace de la lucha”.

No todo puede ser cálculo. La intuición y la imaginación pueden y suelen ser la mejor herramienta en muchas combinaciones.

En el prólogo o prefacio a la segunda edición, Bronstein hace unas consideraciones muy interesantes sobre la evolución de las aperturas:
“En otros tiempos, digamos en la segunda mitad del siglo pasado (el XIX), el juego solía comenzar con el avance del peón de rey y las negras, en la mayoría de los casos, replicaban con la misma jugada. Defensas como la Siciliana y la Francesa se empleaban también, pero eran relativamente raras. Salvo algunas excepciones, no menos del 50% de las partidas de los torneos eran abiertas, a menudo un porcentaje un poco mayor. A finales del siglo pasado y comienzos del actual (el XX), se produjo un cambio significativo en las preferencias, inclinándose las blancas por aperturas cerradas y las negras por defensas semi-abiertas. Así, en el torneo internacional de Cambridge Springs de 1904, el gámbito de dama fue la apertura más empleada, la Ruy López la segunda y la siciliana tercera. En los torneos celebrados entre 1890 y 1900 comenzaron a verse las Indias. Estos fueron los primeros signos de un nuevo concepto”.

A los interesados en la evolución del juego, los invito a que examinen la manera como se juega hoy un Gambito de dama aceptado. La denominación de “juego cerrado” ya no es la apropiada para clasificar el tipo de partida que se produce. Capablanca y Alekhine se quedarían aterrados viendo una partida de éstas. Allí no hay ataques directos al rey, pero cualquier imprecisión lleva inexorablemente a la pérdida de la partida.

Continuando con el tema de la evolución de las aperturas, nos dice Bronstein:
“En el torneo a doble vuelta de Bled –en 1931-, en el que tomaron parte Alekhine, Bogoljubow, Nimzovitch, Vidmar, Flohr, Tartakower, Maroczy, Spielmann y otros, el Gámbito de Dama y otras aperturas de Peón Dama se jugaron 77 veces. De éstas, las blancas vencieron en 20 ocasiones y las negras en trece. Entretanto de las veintiuna partidas en que se produjeron Defensas Indias, las blancas se impusieron en dos y perdieron… ¡catorce! ¿Es sorprendente que en el período que siguió, los años 30 y 40, los practicantes del Gámbito de Dama se hallasen en dificultades? Los numerosos éxitos de algunos jugadores soviéticos y otros eran inseparablemente asociados al desarrollo de nuevos sistemas defensivos en las Defensas Siciliana e India de Rey, así como en la Nimzo-india y la Grünfeld.”