Capablanca, campeón.

con su esposa Campeonatos mundiales del pasado (II)En ajedrez, aquel tema de Freud de ‘los que fracasan al triunfar’, ha dado mucha tela para cortar. Uno de ellos es el de nuestro Capablanca, un personaje que nos llena de orgullo y al que los ajedrecistas de estas latitudes queremos entrañablemente. No importa que sea cubano; habría podido ser argentino, peruano o colombiano: es latinoamericano. Y junto con el inolvidable Fisher, son los únicos campeones que ha producido este continente.
Recién coronado campeón, alcanzó la cima de su gloria. El gobierno cubano lo sostenía económicamente y, como si fuera poco, por sus presentaciones le pagaban altos honorarios, caso inédito en el ajedrez, al menos hasta aquel entonces. Se casó con una hermosa y rica mujer, dos cualidades nada despreciables en una buena esposa.
La primera competición importante en la que participó como campeón fue el torneo de Londres, en 1922, que reunió a la flor y la nata del momento. Estaban Alekine, que ya lo llamaban “el campeón de Europa”, Euwe, la joven promesa de Holanda. En representación de la llamada “escuela hipermoderna”, estaban el joven Ricardo Reti y el veterano y periodista Tartakower; Bogoljubow, que se llamaba a sí mismo “el tigre de Ucrania”; además de los grandes maestros Vidmar, Maroczy, Rubinstein y otros menos famosos. En total, 16. Por razones políticas, fueron excluidos Teichmann, Tarrasch, Spielmann y Lasker.
Emocionado con los resultados de Capablanca, Tartakower, el que alguna vez dijo: “un peón aislado dispersa tristeza por todo el tablero”, escribió:
“No es un estratega profundo como Lasker ni un espíritu embriagado por la ciencia del ajedrez como Tarrasch, sino un ajedrecista práctico repleto de ideas geniales…”
Capablanca terminó invicto en el primer puesto. De las quince partidas, ganó once. Pero al público y a la prensa deportiva les disgustaron las tablas con Alekine y Rubinstein. Pero a él le pareció “muy prudente” ofrecerlas, dada la cómoda posición que tenía en la tabla. En la opinión de Vassily Panov, “éstas breves partidas fueron al mismo tiempo síntomas de la pereza intelectual a que siempre fue propenso el cubano y de una exagerada moderación ajedrecística, moderación de la que empezó a abusar en los años posteriores”.
Acerca de este encuentro con Capablanca, escribió Alekine unos años después:
“Ya era campeón del mundo y con toda evidencia estaba dispuesto a quedarse en el trono por mucho tiempo… Sin embargo, su temperamento había empeorado algo. Se volvió más nervioso, y esto se notaba en su deseo de postergar todo lo posible cualquier match por el título mundial hasta hacerlo irrealizable. Por consiguiente redactó el reglamento de Londres, que aumentaba la cuota que tendrían que depositar los aspirantes al título a diez mil dólares.”
Como dato curioso de este torneo, se cuenta que en la ronda 13 Capablanca jugaba contra Vidmar. Después del aplazamiento, Capablanca le preguntó a Vidmar cómo veía su posición. Éste le contestó que muy grave, pero que iba a seguir jugando. Se comunicaron en francés, lengua que ninguno de los dos manejaba a la perfección. Por la tarde se reiniciaron las partidas aplazadas. El árbitro puso a andar los relojes. Pero Capablanca no apareció. Cuando faltaban dos minutos para que perdiera, Vidmar pensó que aquél le había entendido mal e inclinó su rey, salvándole un punto a Capablanca. De no haber sido así, las cosas hubieran sido más difíciles.
Enlace donde se pueden ver la tabla y las partidas del torneo:
http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/frank_mayer96.html

tartakower Campeonatos mundiales del pasado (II)

central hall westminster Campeonatos mundiales del pasado (II)

sede del torneo en 1922