foto20rubinstein21 Ceguera ajedrecística

Akiba Rubinstein

Cuenta ludek Pachman que para el segundo torneo internacional de San Sebastián, en el año 1912, donde estaba convocada la élite del momento, no se presentaron Lasker ni Capablanca, “por razones diplomáticas”. Como ya se habían iniciado las gestiones para definir el título entre los dos, no era conveniente que participaran en el mismo torneo.

Pero Capablanca había empezado a hacerse ilusiones desde muy temprano. Todavía faltaban nueve años, con guerra mundial incluida, para que  se concretara el match en La Habana.

Entonces, pues, con excepción de estas dos celebridades, la élite, que no era tan numerosa como la de hoy, se congregó en el casino de la ciudad costera española. El torneo se jugó a dos vueltas. Y ya en la primera todo parecía definido. Spielmann llevaba 8 puntos; Marshall y Nimzowitsch, 5 y ½; Rubinstein y Tarrasch, 5. Pero en la segunda mitad a Spielmann “se le volteó el Cristo”, como se dice por estas latitudes cuando la suerte nos da la espalda. Y todo el esfuerzo que había hecho en la primera lo perdió en segunda, en la que hizo menos del 50% de la puntuación.

Entretanto Rubinstein y Nimzowitsch habían mejorado su posición de manera notable. Antes de la última ronda, Rubinstein tenía 11 ½ puntos y Nimzowitsch 12. Con unas tablas, Nimzowitsch ganaba; Rubinstein, en cambio, estaba obligado a ganar.

A pesar de los extraños errores cometidos por los jugadores, la partida no deja de ser interesante. El único que no comete errores es Dios, que nos hizo a nosotros, los humanos, para que los cometiéramos todos.

Defensa india antigua. Rubinstein – Nimzowitsch.

1. d4 Cf6;
Dice Lasker en el libro del torneo, refiriéndose a la jugada del negro: “también es buena, si se tiene paciencia y se juega muy bien. Pero 1… d4 compromete menos”. ¡Cómo cambian los tiempos! En aquella época, ni siquiera se les llamaba “indias” a estas partidas.

2. c4 d6; 3. Cf3 Cbd2; 4. Cc3 e5; 5. e4 Ae7; 6. Ae2 0-0; 7. 0-0 Te8; 8. Dc2 Af8; 9. b3 c6; 10. Ab2 Ch5?

A muy temprana hora, Nimzowitsch se lanza en un ataque desorganizado, que pronto lo dejará en desventaja.

11. g3 Cc8; 12. Tad8 Df6; 13. Cc1! Aunque parecida a la jugada 11 del adversario, ésta persigue un objetivo claro.

13…Ah3; 14. Tfe1 Cf5 (les queda de tarea a los novatos pensar por qué sería fatal tomar este caballo); 15. dxe5 dxe5; 16. Cxe5!

“Una bonita combinación, porque contrarresta a fondo la acción de las blancas. El descuido en el desarrollo será puesto ahora de manifiesto por las blancas”. Pachman.

16… Txe5; 17. Af1 Cd7; 18. Dd2?

“Esto ya es de una finura exagerada”. Pachman. Después de la continuación normal 18. Axh3 Cxh3+; 19. Rg2 quedarían dos piezas menores negras atacadas.

18…Axf1; 19. Txf1

Como resultado de la ‘finura’, las negras han conseguido buen contra-juego.

19… Ch3+; 20. Rg2 Cg5

La respuesta blanca es forzada; de lo contrario recibirían mate en dos jugadas)

21. f4 Dg6!; 22. exg5 Txe4!

(Si … Dxe4+; 23. Rh3! Te7; 24. Tde1, y se pierde el caballo negro.)

23. Dxd7 Te2+; 24. Tf2 De4+; 25. Rg1

posicion despues de rg1 Ceguera ajedrecística

Posición después de 25. Rg1

25…Ac5??; 26. Ad4??

El uno no ve que puede recibir mate en dos jugadas (Dxf7, seguido de Dg7++) y el otro tampoco se percata de que puede darlo. “Uno de los casos de ceguera ajedrecística en una partida de grandes maestros”. Pachman. Seguramente el uno estaba muy satisfecho con la posibilidad de incrementar su ataque y el otro lleno con el caballo que acababa de comerse. Claro está que Capablanca cometió otro peor en el torneo de Karlsbad, en 1929, cuando ya en la 9ª jugada perdió una pieza menor contra Saemisch.

26… Axd4; 27. Dxd4 Te8+; 28. Tf1 TxT+; 29. RxT Dh8+; 30. Rf2 Dxh2+; 31. Rf3 f6

Se defiende del mate y amenaza con abrir la columna “f”.

32. Dd2! Dh3; 33. Dd7 f5; 34. Cf3 Dh5+; 35. Rg2 Dxg5; 36. De6+ Rh8; 37. Ce2

Impide el avance f4.

37… Dh5; 38. Td7 Te8; 39. Cf4! TxD; 40. CxD Y las negras abandonaron.

Akiba Rubinstein, al igual que Morphy, Steinitz, Fischer, acabó su vida recluido en un sanatorio mental.  En su calidad de judio, padeció todo tipo de persecuciones. Parece que escapó milagrosamente de Auchwitz. Como ajedrecista, jugó al más alto nivel. Pero no tuvo la oportunidad de retar a ningún campeón.

Nimzowitsch murió a la edad de 49 a causa de una pulmonía. Al igual que Rubinstein y Reti, nunca tuvo oportunidad de retar a campeones mundiales, estando al nivel de ellos. Escribió libros famosos, como Mi Sistema.

aaron nimzowitsch 1929 Ceguera ajedrecística

Aaron Nimzowitsch