volcan201 Entrevista con el MF Carlos Montenegro

Volcán Tungurahua

 

Entrevista con el Maestro Fide Carlos Montenegro (Elo 2239):

El maestro viene de Medellín donde estuvo jugando el Torneo Open de las Américas.

P. ¿Cuáles son sus impresiones sobre el torneo que acaba de jugar?

R. Es fantástico que en Medellín se puedan realizar torneos de esa magnitud. Pero de todas maneras si considero que pudieron haber mejorado muchas cosas. No entiendo por qué con esa premiación que fue el doble de la del año anterior, por lo menos no consiguieron llevar el doble de grandes maestros. Se jugó con sólo un GM como el año anterior y el resto fue muy parecido. Inclusive, se vieron obligados a unir las categorías porque la cantidad de jugadores inscritos fue menor que el año anterior.

P. ¿Y cuáles fueron esos GM del año pasado y de este?

R. El año pasado fue Neuris Delgado, cubano, y este Luis Manuel Pérez, también cubano.

P. ¿A cuántas rondas se jugó el torneo?

R. Fue un torneo a nueve rondas, suizo, con un tiempo de una hora y treinta minutos más 30 segundos de incremento por jugada.

P. Y a usted, ¿cómo le fue?

R. Hice 5 ½ puntos de nueve. Cinco victorias, unas tablas y tres derrotas.

P. ¿En dónde se jugó ese torneo en Medellín?

R. Se jugó en el fabuloso Parque del Ajedrez, en la ciudadela deportiva de la ciudad. Un local inmenso y grande, con sala de análisis, oficinas, internet, pantallas, etc.

P. Usted viene de Guayaquil, ¿cierto? ¿Cómo ve el ajedrez de allá en comparación con el nuestro?

R. En el ajedrez competitivo, aquí están un paso más adelante que nosotros. Aquí se programan torneos más fuertes y con más frecuencia. Allá el único torneo fuerte que han hecho últimamente lo hicieron hace como cinco años. Un torneo como con cuatro o cinco grandes maestros. Estuvo el peruano Granda, y un sueco cuyo nombre no recuerdo ahora. El sueco, por esas casualidades de la vida, se quedó a vivir en el Ecuador. Conoció a una modelo que promocionaba una gaseosa en el torneo, entabló una relación con ella, cuando se fue siguieron escribiéndose, se enamoraron y regresó y se casó con ella. Ella es de Riobamba y él consiguió trabajo allá como entrenador. En fin, una historia de amor con el ajedrez de por medio.

P. ¿Cuántos GM tiene el Ecuador?

R. Tiene uno: Carlos Matamoros Franco, que tiene un elo alrededor de los 2.530 puntos. Aquí en Latinoamérica no hay muchos. El de mejor elo es el cubano Leinier Domínguez. Y hay otros cubanos que no tengo presentes. Granda ha mejorado su elo, porque se había quedado estancado durante muchos años, por los lados de 2.600. También está Eduardo Iturrizaga, venezolano, que ahora está jugando La Copa Mundo en Rusia, y que parece que tiene muy buen apoyo del Gobierno. También va en ascenso el peladito Jorge Cori, peruano. No tengo noticias del argentino-Italiano García Palermo.

P. Cuéntenos, maestro, ¿cuántos ecuatorianos vinieron a jugar a Medellín?

R. Vinieron el maestro internacional Alberto Santos, de Manta, el Maestro Fide John Muñoz, de Durán, y el cubano-ecuatoriano Miguel Medina, que tiene el título de Maestro Internacional.

P. ¿Y cómo les fue a ellos?

R. John hizo cinco puntos, Alberto hizo seis y Medina seis y medio o siete; no recuerdo bien.

P. Y ellos, ¿en qué condiciones vinieron?

R. Vinieron financiados por la Federación Ecuatoriana de Ajedrez. Con tiquetes aéreos, viáticos para comida y alojamiento, y dinero para el bolsillo. Un buen presupuesto. Inclusive traían dinero para llegar con tres días de anticipación e irse tres días después de finalizado el torneo.

P. Y usted, ¿se vino a lo pobre?

R. Yo vine como el judío errante.

P. Por estos lados, por desgracia, la constante es el ajedrecista que no mantiene un peso en el bolsillo, que llega mal almorzado a jugar los torneos y que llega esperanzado en que los amigos le brinden alojamiento en sus casas. Queremos tanto el ajedrez, que lo soportamos todo. ¿Cómo es su caso? ¿Usted cómo sobrevive?

R. Bueno, yo considero que este viaje mío estuvo mal planificado. Nada me salió como lo tenía pensado. El año pasado fue todo perfecto. Esa vez gané premio de 600 mil pesos, algo así como 300 dólares. Y en esa ocasión los premios eran la mitad de los de ahora. En una entrevista que le hicieron alguna vez al GM García Palermo le preguntaron cómo hacía para vivir. Y él simplemente contestó: yo vivo. ¿Mi caso?  Vivo de dar clases, y ahí bien que mal me sostengo…

P. Dígame una cosa. Si el último torneo fuerte e interesante se jugó en el Ecuador hace cuatro años, ¿en qué consiste entonces la actividad ajedrecística de allá?

R. Bueno, allá si hay torneos frecuentes, pero de muy baja premiación y con muy mala organización. A veces se hacen en unos locales donde uno se puede consumir de frío o de calor. A mí me tocó uno donde había palomas y otros pájaros que tenían su vivienda en la estructura del techo. Y desde allá arriba soltaban sobre nuestras cabezas ciertos recuerditos… ¿Los premios? Hubo un torneo donde el premio para el ganador fue de 150 dólares. Además, hay muchas componendas. ¿Clubes particulares? Hay pocos. En Quito hay uno pequeñísimo, como para tres o cuatro tableros y en Guayaquil jugamos en la sede de la Liga.

P. Entonces el apoyo que tiene el ajedrez allá es mínimo…

R. Es diferente. Si uno va a todas las provincias, y ahora hay dos nuevas, ve que casi todas tienen entrenador de ajedrez. Y ese entrenador tiene su ayudante u otro entrenador más. Hay más plazas de trabajo que aquí en Colombia.  Yo he visto en Nariño o Cauca entrenadores enseñando en un garaje y ganando menos del mínimo. En el Ecuador todos ganan por encima del mínimo; a veces el doble. Yo a veces he desempeñado esos trabajos y me he ganado mis 300 o 400 dólares al mes.

P. ¿Y usted juega al ajedrez desde hace cuánto?

R. Yo lo aprendí a raíz de mi ingreso a la Universidad. Yo sabía mover las piezas, pero no sabía que existían libros de ajedrez. A veces jugaba con un tío o con unos primos. Pero no más. En la Universidad encontré un pequeño club que ya no existe. En la Universidad, como le digo, aprendí el ajedrez. Y me gustó tanto y me le dediqué de tal manera, que decidí dejar mis estudios y dedicarme sólo a jugar.

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