steinitz Los ajedrecistas de hoy y los del ayer
Wilhem Steinitz, primer campeón oficial

¿Quiénes eran mejores jugadores? ¿Los maestros del pasado, por ejemplo un Lasker, un Capablanca o un Alekhine, o los actuales, un Carlsen, un Topalov o un Aronian? Yo soy de la opinión de que el jugador de hoy tiene más alternativas que el de ayer y más elementos para ayudarse en su preparación. Mejor dicho, en el evento de que alguno de los viejos hiciera su aparición ante la confraternidad mundial del ajedrez, sufriríamos una desilusión bastante grande al verlos por debajo de los 2700 puntos de elo.
Hay una serie de diferencias con el mundo ajedrecístico de hoy y el del pasado. Aquí hemos considerado al menos siete aspectos para esbozar algún análisis.

1. El número de partidas de torneo y de encuentros individuales (matches) que un maestro jugaba en toda su carrera.

Hojeando el libro “Las grandes partidas de ajedrez de Emanuel Lasker”, escrito por el maestro argentino Valentín Fernández Coria, de la editorial Sopena, vemos que Lasker jugó algo más de 529 partidas, en 25 torneos y 23 matches individuales. (326 de torneo y  197 de matches individuales) en toda su carrera profesional, una carrera que fue larga: 44 años.  Empezó por allá en el torneo de Londres de 1892 y la terminó en el año 36, con los torneos de Moscú y Nottingham.529 partidas en 44 años, nos da en promedio12 partidas por año; una por mes. Hoy un ajedrecista profesional puede jugar 100 partidas de torneo al año.

En el caso de Capablanca, según la enciclopedia Wikipedia, jugó 583 partidas, participó en 28 torneos y jugó ocho encuentros individuales, en cuarenta años de actividad ajedrecística.

 En el caso de Alekhine, probablemente el jugador que con mayor pasión se haya dedicado al ajedrez, comparable solamente con Fischer, la página www.chessgames.com/ dice tener una base de datos que contiene 1908 partidas del “ruso errante”, como muchos también lo llamaron. Su carrera empezó en el torneo de San Petersburgo de 1909 y el último torneo en el que lo vemos participando es el de Cáceres, 1945. Disputó 34 encuentros individuales y participó en 88 torneos. Como puede verse, una actividad que triplica la de Capablanca.

Veamos el caso de jugadores de hoy.

La página www.chessgames.com/ tiene una base de datos de 3.407 partidas de Anatoly Karpov, jugadas entre 1961 y el 2009, 48 años de actividad, hasta hoy. De Víctor Korchnoi tiene una base de 4.285 jugadas, jugadas entre 1945 y 2009, 64 años de actividad, hasta hoy. Veamos otro más joven: Viswanathan Anand. Tiene 2353, jugadas en el período 1984-2009, 25 años de actividad. La página consultada dice que la base está incompleta; es decir que deben ser más partidas. En cuanto al número de torneos, Karpov debe haber jugado, hasta el día de hoy, más de 150 torneos.

2. Los asesores

Tengo la impresión de que ni Capablanca ni Alekhine tuvieron asesores; mucho menos Lasker. En cambio hoy muchos jugadores de la élite tienen su equipo de grandes maestros que les están preparando y analizando líneas para enfrentar sus encuentros. 

 3. Los premios.

Cuenta Rubén Fine que el premio que recibió en el torneo del Avro (1er puesto compartido con Paul Keres) fue de 500 dólares. Y nos cuenta también que: “en 1939, cuando el equipo de EE.UU. estaba programado para ir a Buenos Aires para defender su título en el torneo internacional [la olimpiada], se me pidió que jugara en el primer tablero. Los argentinos habían enviado un barco a Nueva York para los jugadores estadounidenses, y todos los gastos en Buenos Aires serían atendidos por ellos. Solicité  un anticipo de $ 500 a la comisión estadounidense, encabezada por George Emlen Roosevelt, un acaudalado banquero de inversión, de la casa “Oyster Bay” Roosevelt. Cuando se rechazó la petición me negué a ir. Y el equipo americano no tomó parte en el torneo”.

En cambio la situación actual es muy diferente, aunque sigue estando por debajo de otros deportes como el tenis, el automovilismo o el futbol. Para el año entrante, el campeonato mundial entre Topalov y Anand, según la página de la Fide, repartirá un premio de un millón de euros.

Probablemente, entre los jugadores famosos del pasado, el único que vivió con alguna comodidad económica fue Capablanca, que estaba subsidiado por el gobierno cubano. Los demás, con muy pocas excepciones, pasaron las de San Quintín.

4. El tamaño de las élites.

Cuenta Pachman que para el segundo torneo internacional de San Sebastián de 1912 estaba jugando toda la élite del momento. “Sólo faltaban el héroe del primer torneo, José Raúl Capablanca, así como el campeón mundial, Emanuel Lasker”. ¿Quiénes eran el resto? Veamos quiénes jugaban:

1. Akiba Rubinstein
2. Rudolf Spielman
3. Aaron Nimzowish
4. Siegbert Tarrasch
5. Julius Perlis
6. Frank James Marshal
7. Oldrich Duras
8. Richard Teichmann
9. Carl Sclechter
10. Paul Leonhardt
11. Leo Forgács

¿Quiénes faltaron? En esta época Alekhine apenas estaba surgiendo, lo mismo que Efim Bogoljubow. Otros eran: Henry Nelson Pillsbury, Geza Maroczy, Jacques Mieses, David Janowski y Milan Vidmar. En total, no superaban los 20.

¿Cuál es la élite de hoy? Si hacemos un cálculo rápido, debe haber por el orden de los 200 jugadores entre 2800 y 2.500 de Elo. Hace poco se jugó en Ucrania, al más alto nivel, un match entre el número 29 del escalafón mundial (Nigel Short) y el 83 (Zahar Efimenko).

5. Internet y programas.

Sin lugar a dudas, uno de los deportes que más se ha visto beneficiado por el internet es el ajedrez. Hoy tenemos información, bases de datos, programas que juegan mejor que los ajedrecistas de carne y hueso, miles de páginas sobre el tema y centenares de clubes virtuales de ajedrez. En estos últimos, sin moverse de su casa, el jugador puede jugar por todo el mundo. ¿Cuándo se hubiera pensado esto en el pasado?

 6. Aplazamientos.

Una de las consecuencias de la existencia de los computadores en el ajedrez, pienso yo, es que la modalidad de aplazar partidas que tanto se usó en el pasado ha quedado en desuso. Si ya sabemos que hay programas que pueden analizar mejor una posición, ¿qué objeto tiene el aplazamiento? ¿Que los computadores hagan la tarea de los jugadores? Y otro tanto debe haber pasado con el ajedrez por correspondencia, otra víctima de la modernidad.

7. Las distancias.

En una biografía de Capablanca, del cubano Jorge Daubar nos cuenta que cuando aquél salió a jugar un torneo en Moscú tuvo que salir de La habana con dos meses de anticipación. Claro que el tipo hizo sus paradas en Berlín y Paris, para dar simultáneas y ayudarse a financiar su viaje.

Hoy el gran maestro viaja de Madrid a Moscú en unas 10 horas.

Pasado o presente, el ajedrez nunca ha tenido tanto futuro como hoy.

Jugadores del torneo de Londres Los ajedrecistas de hoy y los del ayer

Torneo de Londres, 1972. Los albores del ajedrez de competencia